Significa

Quien Fue Judith En La Biblia?

Judit es la heroína que salva a su pueblo de la invasión. Ella, una viuda devota y respetuosa de la Ley, seduce y luego decapita a Holofernes, el general asirio.

¿Que nos enseña Judith en la Biblia?

Resumen: El libro de Judit hace parte de los libros deuterocanónicos. Como obra, este libro no cuenta una historia real, sino una serie de eventos ficciosos basada en datos históricos, para enseñar la fe en Dios, el poder de la oración y el seguimiento a la Ley de Moisés.

¿Dónde aparece el nombre de Judith en la Biblia?

Historia del nombre Judith : – Según los evangelios, Judith liberó a los judíos de la amenaza asiria cautivando a Holofernes y cortándole la cabeza mientras dormía. Según se relata en el Antiguo Testamento, en concreto en el libro que lleva su nombre, durante el sitio de Bertulia por las topas asirias, Judith consiguió introducirse en la tienda del general acabando con su vida librando así a su patria de los invasores asirios.

Ver +: Bellos nombres hebreos para niñas Judith es venerada como santa por la Iglesia católica y su fiesta se celebra el 7 o el 27 de septiembre. El santoral registra otras dos santas del mismo nombre, una mártir que murió en Milán junto a san Víctor en el siglo IV y una abadesa almana del siglo XII, cuya onomástica se celebra el 27 de diciembre.

El nombre de niña Judith, junto con la mayor parte de nombres del Antiguo Testamento, no ha tenido uso tradicional en España históricamente. Sin embargo, actualmente se ha importado escribiéndolo no con grafía castellana Judit, sino como se registra en otras culturas como la angolsajona, donde se añade una h: Judith. Infografía: INE Según la numerología, el número de la suerte de Judith es el 9.

¿Cuándo nació Judith de la Biblia?

1210-1220. (probablemente Gloucester), c.1240.

¿Qué dones y cualidades demostró Judit?

MUJERES DE LA BIBLIA – JUDIT

MUJERES DE LA BIBLIA JUDIT El libro de Judit, contenido en el Antiguo Testamento, ensalza a una mujer, a Judit ya que, gracias a ella, a su coraje y valor y también a su astucia, una vez más el pueblo judío vence a sus enemigos. Muestra como Dios, a menudo, escoge a los, aparentemente más débiles, para conseguir los propósitos más difíciles. Para los judíos y protestantes es un libro apócrifo y para los católicos deuterocanónico. No sabemos en qué idioma fue escrito, aunque sí se puede decir que la base de la versión griega, sin duda, era hebrea y que parece, según todos los indicios, que su autor pudo haber sido un fariseo palestino. De todas maneras nos encontramos con una serie de anacronismos o errores históricos y geográficos tanto en los hechos de los personajes como en la ubicación. Para empezar se habla de Nabucodonosor como rey de Asiria cuando lo fue de Babilonia y, por poner otro ejemplo, la ciudad de Betulia, en donde suceden los hechos, es imposible de localizar, al margen de que las acciones de Holofernes son también difíciles de ubicar. No obstante, no es éste seguramente el propósito del autor del libro, a quien ni la historia ni la geografía parecen preocuparle mucho; más bien pretende ponderar las acciones de una mujer que se convierte en la estrella indiscutible del relato. No obstante, ésta aparece en el capítulo octavo. El autor anónimo quiere preparar al lector y presentarle una serie de acciones malvadas en los siete primeros capítulos para ponerlo del lado de Judit y justificar los medios que emplea, no demasiado morales, para salvar al pueblo judío. Holofernes, el general de Nabuconosor, es la personificación del mal y de los instintos más perversos, luego es justo, según el narrador, que le ocurra lo que le ocurre al final y es justo que Judit sea la protagonista de la hazaña. Algunos pueblos se niegan a apoyar la campaña de Nabucodonosor y éste envía a su general Holofernes a que los haga capitular, a que inclinen la cabeza ante el poder del rey todopoderoso. Todos lo hacen, excepto el pueblo escogido. Y aquí es donde entra en acción Betulia, el lugar en el que vive Judit: ‘Todos los hijos de Israel clamaron con gran instancia a Dios y se humillaron con gran fervor¸ ellos, sus mujeres y sus hijos, todos los extranjeros o jornaleros, y sus esclavos vistiéronle de saco. Todos los israelitas, las mujeres y los niños, los moradores de Jerusalén, se postraron ante el santuario, cubrieron de ceniza sus cabezas, mostraron sus sacos ante el Señor y revistieron de saco el altar. Todos a una clamaron al Dios de Israel, pidiéndole con ardor que no entregase al saqueo sus hijos, ni diese sus mujeres en botín, ni las ciudades de su heredad a la destrucción, ni al santuario a la profanación y el oprobio, regocijando a los gentiles’ (4, 9-12). Betulia prepara la resistencia porque no quiere sucumbir ante la opresión del tirano y Holofernes, bravucón, piensa que no será difícil para él destruir tan minúscula población que osa oponerse a sus planes. El general Aquior, general de los ammonitas, intenta que Holofernes no ataque Betulia y para ello le recuerda las gestas del pueblo judío, el escogido por Dios; pero no hay nada que hacer puesto que Holofernes está ciego por la ira y declara que para él no hay más Dios que Nabucodonosor. Aquior habla así: ‘¿Hay escándalo en este pueblo? Si hay en él alguna culpa o pecado contra su Dios, entonces subamos, que los derrotaremos. Pero si no hubiese en ellos iniquidad, pase de largo mi señor, porque su Dios los protegerá y será con ellos, y vendremos a ser objeto de oprobio ante toda su tierra’ (5, 20-21). Holofernes, pues, como si de una Numancia se tratara, cerca Betulia y la deja sin agua. Muchos de los pobladores, ante la sed, piden que se rinda la ciudad y es en ese momento cuando aparece Judit en el relato, una viuda joven y guapa, que vive de manera honesta y que, cuando se entera de que Betulia va a ser entregada, se presenta en el consejo de ancianos y les echa en cara que hayan perdido la fe y que tan pronto se rindan: ‘Vivía en su casa Judit, guardando su viudez hacía tres años y cuatro meses. Habíase hecho un cobertizo en el terrado de la casa y llevaba saco a la cintura, debajo de los vestidos de su viudez. Ayunaba todos los días, fuera de los sábados, novilunios, las solemnidades y días de regocijo en casa de Israel. Era bella de formas y de muy agradable presencia. Su marido, Manasés, le había dejado oro y plata, siervos y siervas, ganados y campos, que ella por sí administraba. Nadie podía decir de ella una palabra mala, porque era muy temerosa de Dios’ (8, 4-8). La voz de Judit resuena como una campana en el consejo ya que la mujer, cual una profeta, les recuerda que no hay que perder la esperanza en Dios. Nunca: ‘Y ahora, hermanos, mostremos a nuestros conciudadanos que de nosotros pende no sólo nuestra vida, sino que el santuario, el templo y el altar sobre nosotros se apoyan. Demos gracias al Señor, nuestro Dios, que nos prueba igual que a nuestros padres’ (8, 24-25). Y es entonces cuando ella sola maquina el final de Holofernes y decide cortarle la cabeza. Para ello hace penitencia y pide a Dios la fuerza necesaria para lograrlo: ‘Escuchadme. Yo me propongo realizar una hazaña que se recordará de generación en generación entre los hijos de nuestra raza’ (8, 32). ‘Judit, postrándose rostro a tierra, echó ceniza sobre su cabeza y descubrió el cilicio que llevaba ceñido’ (9, 1). Así ruega Judit a Dios: ‘Haz que todo tu pueblo y cada una de sus tribus reconozca y sepa que tú eres el. Dios de toda fortaleza y poder y que no hay otro fuera de ti que proteja al linaje de Israel’ (9, 14). A continuación se acicala, se pone sus mejores galas, se convierte en una mujer de bandera, atractiva y apetecible: ‘ bañó en agua su cuerpo, se ungió con ungüentos, aderezó los cabellos de su cabeza, púsose encima la mitra, se vistió el traje de fiesta con se adornaba cuando vivía su marido Manasés, calzóse las sandalias, se puso los brazaletes, ajorcas, anillos y aretes y todas sus joyas y quedó tan ataviada que seducía los ojos de cuentos hombres la miraban’ (10, 3-4). Vestida así se dirige al campamento de Holofernes para insinuarse al general quien sucumbe a sus encantos. Dice haber huido de su pueblo y ser su esclava, miente sin pudor ante Holofernes quien la invita a un banquete y, cuando todos se retiran, embriagados y cansados, Judit, en un momento de especial dramatismo en el relato, se acerca a Holofernes y, después de encomendarse a Dios, le asesta dos golpes en el cuello y le corta la cabeza. Previamente lo ha embriagado hasta el punto de robarle la voluntad. Después, entrega la cabeza a la criada que la ha acompañado en semejante aventura y, juntas, vuelven a su casa: ‘Y con toda su fuerza le hirió dos veces en el cuello, cortándole la cabeza. Envolvió el cuerpo en las ropas del lecho, quitó las columnas del dosel y, tomándolo, salió en seguida, entregando a la sierva la cabeza de Holofernes, que ésta echó en la alforja de las provisiones, y ambas salieron juntas como de costumbre’ (13, 8-10). Cuando los asirios descubren a su general decapitado, se conmocionan y no saben cómo reaccionar. Se sienten débiles y el ejército israelita los derrota con facilidad: ‘En cuanto despertó la aurora, colgaron del muro la cabeza de Holofernes y todos los hombres de Israel tomaron sus armas y en escuadrones salieron a las subidas del monte’ (14, 11). Judit es ensalzada como la heroína del pueblo y la victoria se celebra durante tres meses. Judit envía al templo el botín que había logrado en la tienda de Holofernes y se retira de nuevo a su vida tranquila y sin sobresaltos, pero antes entona un Cántico de gracias a Dios que le ha dado fuerzas para llevar a cabo tamaña acción (capítulo 16). No quiere volver a casarse, aunque no le faltan proposiciones. Parece que, según dice el autor, vivió 105 años, una edad considerable. Judit, además, concedió la libertad a su criada, a la que la acompañó a la tienda de Holofernes y, antes de morir, distribuyó sus bienes entre sus parientes y los de su marido. Murió en Betulia y fue enterrada con su marido. Su pueblo la lloró por siete días: ‘En los días de Judit, y por mucho tiempo después de su muerte, no hubo nadie que infundiese temor a los hijos de Israel’ (16, 30). Ahora bien, si tratamos la figura de Judit desde nuestra perspectiva nos llevamos las manos a la cabeza puesto que todo lo hizo de manera poco moral: mintió, engañó, sedujo y asesinó a un hombre indefenso, por muy malvado que fuese. Judit aplica aquella sentencia de ‘el fin justifica los medios’ y lo hace con total entrega. Por lo tanto, Judit parece ser un ejemplo de conducta violenta; no obstante no debemos caer en ese error y ver a la heroína judía con los ojos actuales, puesto que el libro que nos habla de su gesta no es una narración sin más, sino un tratado religioso, un ejemplo del triunfo de Dios sobre todas las cosas, más bien se trata de un libro metafórico en donde los personajes no son tales sino ejemplos o símbolos de distintos modelos de conducta. Son, por así decirlo, prototipos, figuras planas que le sirven al autor de modelo o de ejemplo para las generaciones venideras. Así, Holofernes es el mal por el mal, el impío, el falso y el descreído, el provocador; en cambio el pueblo de Betulia es el ejemplo de los desprotegidos, de los mancillados y provocados. Judit es la figura más redonda de todo el relato, la protagonista, la mano de la que se vale el autor para demostrar que siempre acaban triunfando los que tienen la razón, los que están del lado del bien. Si Dios escoge a una mujer para hacerlo, es para desmotar que nunca hay que despreciar la debilidad del enemigo, puesto que, cabe recordarlo, la mujer se ha considerado siempre débil y vulnerable, aunque más astuta que el hombre y, por cierto, el aspecto sexista del relato es evidente. Ahí, tal vez radique el mensaje del libro que es, según algunos estudiosos, irónico, ya que: ‘El Señor Omnipotente los aniquiló por mano de mujer’ (16, 7). Judit, pues, es la mujer salvadora de su pueblo, la mujer discreta que entra en acción y salva a su pueblo porque, como ella misma entona: ‘¡Ay de las naciones que se levanten contra mi pueblo! El Señor omnipotente las castigará el día del juicio, dando al fuego y a los gusanos sus carnes, y gemirán dolor para siempre’ (16, 21). Judit es, pues, el prototipo de santa para su pueblo, mujer honesta y virtuosa, cuyo nombre, en realidad significa, ni más ni menos que el femenino de ‘judío’.

See also:  Quien Fue Rechazado En La Biblia?

Copyright Islabahia.com | Todos los derechos reservados

© ISLABAHIA.COM Servicios Telemáticos de la Bahía 2000-2022

: MUJERES DE LA BIBLIA – JUDIT

¿Quién era Judith en el pueblo de Israel?

Las mujeres de la Biblia: Judit La protagonista de esta historia entra en escena prácticamente a la mitad del relato. Judit, como indica el significado de su nombre (‘la judía’), es la personificación del pueblo de Israel. Es un ejemplo más de cómo en la Biblia el pueblo es simbolizado en una mujer.

Pero Judit no es una mujer cualquiera; es presentada como rica –es decir, bendecida por Dios–, muy hermosa y atractiva, temerosa de Dios, sabia, inteligente, de buen juicio y piadosa, es decir, todo un espejo para Israel. Pero también es viuda, quizá para que se vea con toda nitidez que está necesitada –la viuda es en la Biblia uno de los paradigmas de la pobreza en Israel– y que solo el Señor puede protegerla, como expresa la propia Judit en una preciosa oración: ‘Eres el Dios de los humildes, el valedor de los pobres, el defensor de los débiles, el protector de los deprimidos, el salvador de los desesperados’ (Jdt 9,11).

La trama de la historia de Judit es suficientemente conocida. Tras la presentación del poder de Babilonia, que se va extendiendo desde Oriente a Occidente, el relato se centra es una pequeña ciudad que se interpone a ese avance. La ciudad se llama Betulia, una ciudad ficticia –como el Macondo de ‘Cien años de soledad’– que recuerda el término hebreo betulah, ‘virgen’.

  1. En términos narrativos, una mujer joven y viuda –una realidad semánticamente equivalente a la virginidad– va a hacer frente a un poderoso imperio representado en el general victorioso de su ejército, Holofernes.
  2. Pues bien, la historia de Judit va a ser la de la utilización de la seducción para vencer al enemigo, máxime cuando ese enemigo se presenta como todopoderoso.

Lo dice expresamente Judit en la oración que antes mencionábamos: ‘Por la seducción de mi lengua hiere al siervo con su jefe, al jefe junto con su siervo. Quebranta su arrogancia a manos de una viuda haz que mis palabras seductoras hieran de muerte a los que traman crueles designios contra tu alianza, tu santa casa y el monte Sion, contra la casa de tus hijos’ (Jdt 9,10.13).

  • Judit y su criada llegarán al campamento asirio con la intención de engañar a los enemigos, haciéndoles creer que les van a informar de una entrada segura a la ciudad sitiada.
  • Naturalmente, la belleza de la mujer y su prudencia encandilarán a todos, empezando por el propio general Holofernes, que querrá hacerla suya: ‘Sería una vergüenza –le dice el general a su criado Bagoas– que la dejáramos marchar sin gozar de sus favores.
See also:  Qué Es El Bordón En La Biblia?

Si no consigo poseerla, se reirá de mí’ (Jdt 12,12). De esta manera, el general se sitúa en el esquema del honor y la vergüenza. En una de las escenas más representadas en el arte, Judit corta la cabeza de un Holofernes borracho con su propia espada (como en el caso de David y Goliat).

A partir de aquí, la situación cambia radicalmente: los israelitas sitiados se crecen y logran poner en fuga a unos enemigos que, aterrados, descubren que su general ha muerto y cuya cabeza pende de las murallas de Betulia. Así se salvará no solo la ciudad sitiada, sino Jerusalén y su Templo. Una vez más, la debilidad, asociada a la mujer –así como otras virtudes, como la belleza–, es presentada en contraste con la fuerza bruta –actitud ligada a lo masculino– como el recurso del que Dios se vale para llevar la historia adelante.

: Las mujeres de la Biblia: Judit

¿Qué representa Judith?

Judit (nombre) – Wikipedia, la enciclopedia libre Judit Judith y Holofernes, según Philipp van Dijck Origen Hebreo Femenino 30 de diciembreSignificado alabanza de Dios, alabanza divina Artículos en Wikipedia Todas las páginas que comienzan por « ». Judit o Judith es un en su variante en, Procede del hebreo יודית /iudit/ (judía) y significa «la alabada».

¿Qué significa Judith en el amor?

Qué significa Judith – El nombre Judith significa ‘la que es alabada’ o ‘la judía’. Es un nombre antiguo que perteneció a una mujer judía que salvó a su pueblo de los asirios. Otro de sus significados es ‘la alabanza a Dios’ o ‘la mujer de Judea’. En todo caso, es un nombre histórico que se asocia con la astucia y la valentía.

¿Cómo se dice en inglés Judith?

Indice

Spanish English English
Cirilo Cyrilus Judith
Clemente Clement Julia
Conrado Conrad Julian
Constancio Constantine Julius

¿Cuántos libros tiene Judit?

Libro de Judit
Datos básicos
Capítulos 16
Versículos 340
Nombre

¿Cómo se escribe Judith en catalán?

Lo celebramos el 17 de septiembre – Catalán: Judit; inglés y francés: Judith; alemán: Juditha; italiano: Giuditta. Es el femenino de Iehuda, Judá, lugar donde nació el personaje bíblico Judith, que significa ‘la judía’. Es la patrona o matrona de las mujeres audaces y valientes.

La historia sagrada cuenta que utilizó toda su astucia e ingenio femenino para salvar a su pueblo asediado por los asirios. Logró que el jefe del ejército enemigo, Holofernes, la invitara a un banquete, le emborrachó y luego le cortó la cabeza, dando así la victoria a su pueblo. Este episodio ha sido representado, entre otros, por Caravaggio y Botticelli.

Un libro de la Biblia lleva su nombre. : Diccionario de los nombres

¿Quién escribió el libro de Judit en la Biblia?

Datación y autor No se conoce con exactitud la fecha del libro, la hipótesis más aceptada es que fue compuesto en tiempos de los Macabeos (mediados del s. II a.C.). El autor o autores del Libro de Judit son desconocidos a día de hoy.

¿Qué importancia tiene la vida en el Antiguo Testamento?

(1-3) Como todas las Escrituras, el Antiguo Testamento nos ayuda a perfeccionarnos y es de mucho beneficio para nosotros. – ‘La Biblia describe con franqueza a sus personajes y, por lo tanto, nos enteramos de sus debilidades como humanos. Sin embargo, muchas de estas actitudes se debían a un verdadero propósito religioso especialmente si se miran desde el punto de vista de las normas sociales de la época.

  1. El alumno que con sinceridad busca valorar la Biblia la estudiará porque contribuye con su mensaje a nuestra vida religiosa.
  2. No es suficiente que lea sus historias para entretenerse; por el contrario, debe dejar que estas historias aniden en su corazón para ayudarle a cambiar.
  3. La Biblia fue preservada para que sirviera de ayuda al hombre, para acrecentar su fe en Dios y para seguir Sus enseñanzas.

El lector que pasa por alto la aplicación que las historias de la Biblia tienen en el presente no está aprovechando como debiera su estudio de las Escrituras.’ (Larsen, Introducción de The Message of the Old Testament, por Jacob.)

¿Quién es Holofernes en la Biblia?

Holofernes (en hebreo, הולופרנס) fue un general asirio a las órdenes de Nabucodonosor II. Aparece en los libros Deuterocanónicos, concretamente en el Libro de Judith.

¿Qué representa Judith?

Judit (nombre) – Wikipedia, la enciclopedia libre Judit Judith y Holofernes, según Philipp van Dijck Origen Hebreo Femenino 30 de diciembreSignificado alabanza de Dios, alabanza divina Artículos en Wikipedia Todas las páginas que comienzan por « ». Judit o Judith es un en su variante en, Procede del hebreo יודית /iudit/ (judía) y significa «la alabada».

¿Qué ejemplo para la vida nos da Judith?

«Judit nos enseña que, ante la dificultad y el dolor, el camino a seguir es el de la confianza en Dios» El Papa ha afirmado que, desde su punto de vista, «las mujeres son más valientes que los hombres», al reflexionar durante la audiencia general de este miércoles sobre la figura de Judit, a la que ha definido como una persona de «gran belleza y sabiduría que habló al pueblo con el lenguaje de la fe».

  1. «La valiente Judit -ha recordado durante la Audiencia General- se acercó al jefe del ejército y logró cortarle la cabeza, decapitarle.
  2. Fue valiente en la fe y en sus obras», ha referido en relación a Santa Judit, heroína israelita del Antiguo Testamento.
  3. Francisco ha aseverado que ella es el reflejo de una mujer «llena de fe y de valor, capaz de orientar a los hombres y mujeres de su tiempo, que se enfrentaban a una situación límite y desesperada, hacia la verdadera esperanza en Dios».

Así, ha puesto a Judit de ejemplo ante miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano a los que les ha invitado a mirar más allá de las cosas del aquí y el ahora y descubrir que Dios es un Padre bueno que sabe todo lo que le hace falta a los hombres, mejor que los propios hombres.

«Si hacemos algo de memoria cuántas veces hemos escuchado palabras sabias, valientes de personas humildes, de mujeres humildes, que uno piensa, sin despreciarlas, que son ignorantes. Pero son palabras de la sabiduría de Dios», ha afirmado. Así, también ha aprovechado la catequesis para referirse a las abuelas, de las que ha destacado que «saben decir la palabra justa, la palabra de la esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido tanto».

«Confiaron en Dios y el Señor les da este don de darnos este consejo de esperanza», ha agregado. «Judit nos enseña que, ante las situaciones difíciles y dolorosas, el camino a seguir es el de la confianza en Dios, y nos invita a recorrerlo con paz, oración y obediencia, haciendo también todo lo que esté en nuestra mano para superar estas situaciones, pero reconociendo siempre y en todo la voluntad del Señor», ha concluido.

Catequesis completa del Papa Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Entre las figuras de las mujeres que el Antiguo Testamento nos presenta, resalta aquella de una gran heroína del pueblo: Judit. El Libro bíblico que lleva su nombre narra la grandiosa campaña militar del rey Nabucodonosor, el cual, reinando en Nínive, expande los límites del imperio derrotando y conquistando a todos los pueblos de su alrededor.

El lector entiende que se encuentra ante un gran e invencible enemigo que está sembrando muerte y destrucción y que llega hasta la Tierra Prometida, poniendo en peligro la vida de los hijos de Israel. El ejército de Nabucodonosor, de hecho, bajo la guía del general Holofernes, sitió una ciudad de Judea, Betulia, cortando las reservas de agua y debilitando así la resistencia de la población.

  • La situación se vuelve dramática, al punto que los habitantes de la ciudad se dirigen a los ancianos pidiendo rendirse ante los enemigos.
  • Sus palabras son desesperadas: «Ya no hay nadie que pueda auxiliarnos, porque Dios nos ha puesto en manos de esa gente para que desfallezcamos de sed ante sus ojos y seamos totalmente destruidos.
See also:  Que Significa Escogido En La Biblia?

Han llegado a decir esto: «Dios nos ha abandonado»; la desesperación era grande en esa gente. Llámenlos ahora mismo y entreguen la ciudad como botín a Holofernes y a todo su ejército» (Jdt 7,25-26). El fin parece inevitable, la capacidad de confiar en Dios se ha terminado.

Y cuantas veces nosotros llegamos a situaciones extremas donde no sentimos ni siquiera la capacidad de tener confianza en el Señor. Es una fea tentación. Y, paradójicamente, parece que, para huir de la muerte, no queda más que entregarse en manos de quien asesina. Ellos saben que estos soldados entraran a saquear la ciudad, a tomar a las mujeres como esclavas y luego matar a todos los demás.

Esto es justamente «lo extremo». Y ante tanta desesperación, el jefe del pueblo intenta proponer un motivo de esperanza: resistir todavía cinco días, esperando la intervención salvífica de Dios. Pero es una esperanza débil, que les hace concluir: «Si transcurridos estos días, no nos llega ningún auxilio, entonces obraré como ustedes dicen» (7,31).

  • Pobre hombre: no tenía salida.
  • Cinco días les son concedidos a Dios –y está aquí el pecado– cinco días les son concedidos a Dios para intervenir; cinco días de espera, pero ya con la perspectiva del final.
  • Conceden cinco días a Dios para salvarlos, pero saben que no tienen confianza, esperan lo peor.
  • En realidad, ninguno más, entre el pueblo, es todavía capaz de esperar.

Estaban desesperados. Es en esta situación que aparece en escena Judit. Viuda, mujer de gran belleza y sabiduría, ella habla al pueblo con el lenguaje de la fe. Valiente, reprocha en la cara al pueblo diciendo: «Ustedes ponen a prueba al Señor todopoderoso,,

No, hermanos; cuídense de provocar la ira del Señor, nuestro Dios. Porque si él no quiere venir a ayudarnos en el término de cinco días, tiene poder para protegernos cuando él quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos. Por lo tanto, invoquemos su ayuda, esperando pacientemente su salvación, y él nos escuchará si esa es su voluntad» (8, 13.14-15.17).

Es el lenguaje de la esperanza. Toquemos la puerta del corazón de Dios, Él es Padre, Él puede salvarnos. Esta mujer, viuda, arriesga de quedar mal ante los demás. ¡Pero es valiente! ¡Va adelante! Esta es mi opinión: las mujeres son más valientes que los hombres.

Y con la fuerza de un profeta, Judit convoca a los hombres de su pueblo para conducirlos a la confianza en Dios; con la mirada de un profeta, ella ve más allá del estrecho horizonte propuesto por los jefes y del miedo que lo hace aún más limitado. Dios actuará ciertamente –ella lo afirma– mientras la propuesta de los cinco días de espera es un modo para tentarlo y para someterse a su voluntad.

El Señor es Dios de salvación –y ella lo cree–, cualquier forma esa tome. Es salvación librar de los enemigos y hacer vivir, pero, en sus planes impenetrables, puede ser salvación también entregar a la muerte. Mujer de fe, ella lo sabe. Luego conocemos el final, como terminó la historia: Dios salva.

  1. Queridos hermanos y hermanas, no pongamos jamás condiciones a Dios y dejemos en cambio que la esperanza venza nuestros temores.
  2. Confiar en Dios quiere decir entrar en sus designios sin ninguna pretensión, también aceptando que su salvación y su ayuda lleguen a nosotros de modos distintos a nuestras expectativas.

Nosotros pedimos al Señor vida, salud, afectos, felicidad; y es justo hacerlo, pero con la conciencia que Dios sabe traer vida también de la muerte, que se puede experimentar la paz también en la enfermedad, y que puede haber serenidad también en la soledad y alegría también en el llanto.

  1. No somos nosotros los que podemos enseñar a Dios aquello que debe hacer, de lo que nosotros tenemos necesidad.
  2. Él lo sabe mejor que nosotros, y debemos confiar, porque sus vías y sus pensamientos son distintos a los nuestros.
  3. El camino que Judit nos indica es aquel de la confianza, de la espera en la paz, de la oración y de la obediencia.

Es el camino de la esperanza. Sin fáciles resignaciones, haciendo todo lo que está en nuestras posibilidades, pero siempre permaneciendo en el surco de la voluntad del Señor, porque –lo sabemos– ha orado mucho, ha hablado al pueblo y después, valiente, se ha ido, ha buscado el modo para acercarse al jefe del ejército y ha logrado cortarle la cabeza, decapitarlo.

  1. Es valiente en la fe y en las obras.
  2. Y busca siempre al Señor.
  3. Judit, de hecho, tiene un plan, lo actúa con suceso y lleva al pueblo a la victoria, pero siempre en la actitud de fe de quien todo acepta de la mano de Dios, segura de su bondad.
  4. Así, una mujer llena de fe y de valentía devuelve la fuerza a su pueblo en peligro mortal y lo conduce sobre la vía de la esperanza, indicándolo también a nosotros.

Y nosotros, si hacemos un poco de memoria, cuántas veces hemos escuchado palabras sabias, valientes, de personas humildes, de mujeres humildes que uno piensa que –sin despreciarlas– fueran ignorantes. Pero son palabras de la sabiduría de Dios. Las palabras de las abuelas.

Cuantas veces las abuelas saben decir la palabra justa, la palabra de esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido mucho, se han encomendado a Dios y el Señor les da este don de darnos consejos de esperanza. Y, recorriendo esas vías, será alegría y luz pascual encomendarse al Señor con las palabras de Jesús: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz.

Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). Y esta es la oración de la sabiduría, de la confianza y de la esperanza. Traducción del italiano: Renato Martinez / RV : «Judit nos enseña que, ante la dificultad y el dolor, el camino a seguir es el de la confianza en Dios»

¿Qué significa Judith en el amor?

Qué significa Judith – El nombre Judith significa ‘la que es alabada’ o ‘la judía’. Es un nombre antiguo que perteneció a una mujer judía que salvó a su pueblo de los asirios. Otro de sus significados es ‘la alabanza a Dios’ o ‘la mujer de Judea’. En todo caso, es un nombre histórico que se asocia con la astucia y la valentía.

¿Quién escribió el libro de Judith?

HEBBEL, Christian Friedrich: Judith (1840-1841).