Significa

Que Significa Deposito En La Biblia?

Que Significa Deposito En La Biblia
DEPOSITO Gen 41:36 esté aquella provisión en d para el país 2Ti 1:12 es poderoso para guardar mi d para 1. paratheke (paraqhvkh, 3866), poner con, depósito (para, con; tithemi, poner); su forma más prolongada es parakatatheke. Se hallan, el primero, en 2Ti 1:12 ‘mi depósito’ (quizás, ‘mi depósito con El’), y el segundo en 1Ti 6:20, donde ‘guarda lo que se te ha encomendado’ es, lit.: ‘guarda el depósito’, y 2Ti 1:14 ‘guarda el buen depósito’.

Véase ENCOMENDADO.¶ 2. parakatatheke (parakataqhvkh, 3872), poner con, depósito. Véase Nº 1. Véase también ENCOMENDADO.¶ DERECHO (OPUESTOA IZQUIERDO),MANO DERECHA, DIESTRA dexios (dexiov’, 1189), adjetivo. Se usa: (a) de lo derecho en oposición a lo izquierdo (p.ej., Mat 5:29,30; Rev 10:5 ‘mano derecha’, VM; la RVR traduce solo ‘mano’); en relación con una armadura, figuradamente (2Co 6:7); con un en, seguido del dativo plural (Mc 16.5); con ek, y el genitivo plural (p.ej., Mat 25:33,34; Luk 1:11); (b) de dar la diestra de comunión (Gl 2.9), conllevando la pública expresión de aprobación por parte de lí­deres en Jerusalén acerca del curso seguido por Pablo y Bernabé entre los gentiles; este acto era frecuentemente señal de una prenda o garantí­a (p.ej., 2Ki 10:15; 1Ch 29:24; Esd 10.19; Eze 17:18); figuradamente (Lam 5:6); se usa frecuentemente en los papiros en este sentido; (c) metafóricamente, de poder y autoridad (Act 2:33); con ek, significando ‘sobre’, seguido del genitivo plural (Mat 26:64; Mc 14.62; Heb 1:13); (d) similarmente de un puesto de honor en el reino mesiánico (Mat 20:21; Mc 10.37).

DERECHO (EN OPOSICIí’N A ILEGITIMIDAD –NOMBRE Y ADJETIVO) A. NOMBRE exousia (ejxousiva, 1849), autoridad, poder. Se traduce ‘derecho’ en los pasajes de 1Co 9:4,5,6,12 (dos veces), 18; 2Th 3:9, donde el derecho es el de ser mantenido por aquellos entre los que los ministros del evangelio habí­an trabajado, derecho este detentado en virtud de la ‘autoridad’ que habí­an recibido de Cristo (Heb 13:10 ‘derecho’; Rev 22:14).

Exousia denota en primer lugar la libertad de actuar, y a continuación la autoridad para actuar. Esto es ante todo cierto de Dios (Act 1:7). Lo ejerció el Hijo de Dios, como viniendo del Padre, y juntamente con El, cuando el Señor estaba en la tierra, en los dí­as de su carne (Mat 9:6; Joh 10:18), así­ como en resurrección (Mat 28:18; Joh 17:2).

Todos los demás reciben su libertad de actuar de parte de Dios, aunque algunos de ellos han abusado de ella, tanto si se trata de ángeles (Eph 1:21), como de potentados humanos (Rom 13:1). Satanás ofreció delegar su autoridad sobre los reinos de la tierra a Cristo (Luk 4:6), quien, aunque consciente de su derecho a ellos, rehusó, esperando el tiempo señalado por Dios.

  • Véanse AUTORIDAD, Nº 2, y también LIBERTAD, PODER, POTESTAD.
  • Nota: El nombre logos, verbo, palabra, se traduce como derecho en Act 18:14 ‘conforme a derecho’ (VM: ‘serí­a de razón’).
  • Véanse CAUSA, COSA, DISCURSO, PALABRA, etc.B.
  • Adjetivos 1.
  • Euthus (eujquv’, 2117), recto; y de ahí­, metafóricamente, derecho.

Se traduce ‘derecho’ en la RVR solo en Act 9:11, como nombre de calle: ‘Derecha’; en la VM se traduce ‘derechas’, de las sendas, en Mat 3:3; Mc 1.3; Luk 3:4: Véanse ENDEREZADO, RECTO. Nota: para euthus como adverbio, véase LUEGO, etc.2. orthos (ojrqov’, 3717), usado de altura, denota ‘derecho’ en Act 14:10; de lí­nea de dirección, figuradamente, de senda de justicia: ‘sendas derechas’.¶ Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento : DEPOSITO

¿Cuál es el depósito de la fe?

Es el tesoro de la Revelación contenido en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que fue confiado por Dios a su Iglesia para que, con la asistencia del Espíritu Santo, lo conserve y lo transmita y anuncie a los hombres, como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta.

¿Qué quiere decir Guarda el buen depósito?

«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tm1, 14). – Movimiento de los Focolares Octubre 2019 El apóstol Pablo escribe a Timoteo, su «hijo en la fe» (1 Tm 1, 2), con quien ha compartido su actividad evangelizadora y a quien ha encomendado la comunidad de Éfeso.

Sintiéndose próximo a morir, Pablo lo alienta en esa esforzada tarea de guía. Pues Timoteo ha recibido un «buendepósito»–el depósito de la fe cristiana– tal como lo transmitieron los apóstoles, y tiene la responsabilidad, a su vez, de comunicarlo fielmentea las generaciones sucesivas. Para Pablo esto significa proteger y hacer que resplandezca el don recibido, y estar incluso dispuesto a dar la vida con tal de difundir la alegre noticia que es el Evangelio.

«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros». Pablo y Timoteo han recibido el Espíritu Santo como luz y garantía para su irremplazable tarea de pastores y evangelizadores. A través de su testimonio y el de sus sucesoresha llegado hasta nosotros el anuncio del Evangelio.

Del mismo modo, cada cristiano tiene supropia «misión» dentro de la comunidadsocial y religiosa: construir una familia unida, educar a los jóvenes, comprometerse en política y en el trabajo, cuidar de las personas vulnerables, iluminar la cultura y el arte con la sabiduría que da vivir el Evangelio, dedicar la vida a Dios para servir a los hermanos.

Es más, según las palabras del papa Francisco a los jóvenes, « cada hombre y mujer es una misión », El mes de octubre de 2019 ha sido proclamado por la Iglesia Católica «Mes misionero extraordinario». También nosotros podemos aprovechar para renovar conscientemente el compromiso de testimoniar nuestra fe, con el corazón abierto y dilatado por el amor evangélico, que genera acogida, encuentro y diálogo,

  • «Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros».
  • Cada cristiano es «templo» del Espíritu Santo, que permite descubrir y conservar el «buen depósito» que se le ha encomendado para aumentarlo y ponerlo al servicio de todos.
  • El primero de sus «tesoros» es la fe en el Señor Jesús.

Hace falta que los cristianos la avivemos y la alimentemos con la oración, para luego comunicarla a través del testimonio de la caridad. Cuenta J.J., un sacerdote ordenado desde hace poco: «Se me ha encomendado cuidar de los fieles de una gran iglesia católica en una metrópolis brasileña.

  1. El ambiente social es muy difícil, y en muchos casos las personas con lasque me cruzo no tienen una identidad religiosa definida, por lo que participan tanto en la misa como en otras ceremonias tradicionales antiguas.
  2. Sé que soy responsable de transmitir la fe cristiana con fidelidad al Evangelio, pero también deseo que todos se sientan acogidos en la parroquia.

Para valorar las raíces culturales de estas personas, se me ocurrió que la celebración de la misa podía ser más festiva, animada por instrumentos musicales típicos de sus culturas. Es un reto laborioso, pero que da alegría a todos, pues en lugar de dividir a la comunidad, nos une en lo que compartimos: la fe en el Dios que nos da la alegría».

«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros». Otro tesoro inestimable que hemos recibido del propio Jesús es su palabra, que es palabra de Dios. Este regalo « comporta por nuestra parte una gran responsabilidad, Dios nos dio su palabra para que la hiciésemos fructificar.

Él quiere ver realizada en nuestra vida y en nuestra acción en el mundo la transformación profunda que aquella puede obrar. Entonces ¿cómo viviremos la Palabra de vida de este mes? Amando la palabra de Dios, procurando conocerla cada vez mejor y sobre todo poniéndola en práctica con más generosidad cada vez, de modo que se convierta realmente en el alimento básico de nuestra vida espiritual, en nuestro maestro interior, que guía nuestra conciencia, el punto de referencia inquebrantable de todas nuestras decisiones y de todas nuestras acciones.

Hay mucha desorientación y confusión en las conciencias, todo tiende a relativizarse y a ofuscarse. Viviendo la palabra de Dios no solo estaremos provistos contra este grave peligro, sino que, según una significativa expresión de Jesús (cf. Mt 5, 15-16), seremos lámparas encendidas que, con su luz, ayudarán también a los demás a orientarse y a encontrar de nuevo el camino recto»,

Letizia Magri : «Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tm1, 14). – Movimiento de los Focolares

¿Quién ha sido confiado el depósito de la fe?

El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia. Todo el pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido por el Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la Revelación divina, la comprende cada vez mejor, y la aplica a la vida.

¿Quién tiene la autoridad para interpretar lo que contiene el depósito de la fe?

Nº 16: ¿A quién corresponde interpretar auténticamente el depósito de la fe? Nº 16: ¿A quién corresponde interpretar auténticamente el depósito de la fe? La interpretación auténtica del depósito de la fe corresponde sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, es decir, al Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, y a los obispos en comunión con él.

Al Magisterio, el cual, en el servicio a la Palabra de Dios, goza del carisma cierto de la verdad, compete también definir los dogmas, que son formulaciones de las verdades contenidas en la divina Revelación; dicha autoridad se extiende también a las verdades necesariamente relacionadas con la Revelación.A.

Explicación de términos o frases ‘Interpretación’: Interpretar es averiguar lo que alguien quiere decir, sobre todo mediante un texto escrito (un contrato, una carta, un libro) ‘Interpretación auténtica’: Es la interpretación que hace la misma autoridad que ha producido el texto o a la que se le ha confiado.

Por ejemplo: el Tribunal constitucional interpreta auténticamente la constitución. Un abogado o un profesor, no. ‘Magisterio’: es el oficio de guía en la interpretación del depósito, que tienen el Papa y los obispos en comunión con él, es decir, el Colegio episcopal con su cabeza. ‘Carisma cierto de la verdad’: es lo que también se llama ‘infalibilidad’.

Asistencia del Espíritu Santo para ejercer tan fundamental ministerio.

B. Estudio personal o en grupo 1. Explica a tu modo lo que entiendes al leer el número que estudiamos 2. Principales ideas • Sólo el Colegio episcopal con el Papa como cabeza, interpreta auténticamente el depósito de la fe. • El Magisterio formula los dogmas o definiciones de la fe cuando es necesario para evitar errores. • Para esa misión está dotado del carisma cierto de la verdad; podemos fiarnos de esas definiciones dogmáticas. C. Dudas o errores frecuentes

1. La interpretación definitiva del depósito corresponde a los teólogos, que son los estudiosos y científicos de la fe. Respuesta: Los teólogos hacen un gran servicio a todo el pueblo de Dios mostrando la profunda sensatez de la fe, pero ellos mismos están sujetos a la guía de los pastores, o sea, al Magisterio.2.

¿Que nos enseña 2 Timoteo 1 13?

Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús.1:6-14 Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de coraje y resolución, para cumplir con las dificultades y los peligros; el espíritu de amor a él, lo que nos llevará a través de la oposición.

  1. Y el espíritu de una mente sana, de la tranquilidad de la mente.
  2. El Espíritu Santo no es el autor de una disposición tímida o cobarde, o de los temores serviles.
  3. Somos propensos a portar bien aflicciones, cuando tenemos la fuerza y el poder de Dios para que podamos sobrellevar.
  4. Como es habitual en Pablo, cuando menciona a Cristo y su redención, se agranda sobre ellos; tan lleno que era de lo que es nuestra salvación, y debe ser todo nuestro deseo.

El llamado del evangelio es un llamado santo, lo sagrado. La salvación es la gracia gratuita. Esto se dice que se nos ha dado antes que el mundo, es decir, en el propósito de Dios desde toda la eternidad; en Cristo Jesús, por todos los dones que vienen de Dios para el hombre pecador, ven en y por sí solo Cristo Jesús.

  1. Y como no es tan clara la perspectiva de la felicidad eterna por la fe en Él, que es la Resurrección y la Vida, demos más diligencia en la toma de su salvación segura de nuestras almas.
  2. Los que se unirá al evangelio, no necesita avergonzarse, que la causa se ​​llevan a cabo; pero los que se oponen a él, serán avergonzados.

El apóstol había confiado su vida, su alma, y ​​los intereses eternos, para el Señor Jesús. Nadie más podía ofrecer y asegurar su alma a través de las pruebas de la vida y la muerte. Hay un día que viene, cuando nuestras almas se preguntaron después. Tú tenías un alma comprometida a ti; ¿cómo se emplea? al servicio del pecado, o en el servicio de Cristo? La esperanza del cristiano verdadero más bajo se basa en el mismo fundamento que la del gran apóstol.

  • También ha aprendido el valor y el peligro de su alma; él también ha creído en Cristo; y el cambio obrado en su alma, convence al creyente de que el Señor Jesús le mantendrá a su reino celestial.
  • Pablo exhorta a Timoteo a sujetarse las Sagradas Escrituras, la sustancia de la verdad evangélica sólida en ellos.

No basta con asentir a las sanas palabras, pero hay que amarlos. La doctrina cristiana es un deber encomendado a nosotros; es de valor inefable en sí mismo, y será de ventaja indescriptible para nosotros. Se ha comprometido a nosotros, para ser conservado puro y entero, y sin embargo no debemos pensar que la mantenga por nuestra propia fuerza, sino por el poder del Espíritu Santo que habita en nosotros; y no va a ser adquirida por aquellos que confían en sus propios corazones, y se inclinan a su propio entendimiento.2 Timoteo 1 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés Enlaces 2 Timoteo 1:13 Interlineal • 2 Timoteo 1:13 Plurilingüe • 2 Timoteo 1:13 Español • 2 Timothée 1:13 Francés • 2 Timotheus 1:13 Alemán • 2 Timoteo 1:13 Chino • 2 Timothy 1:13 Inglés • Bible Apps • Bible Hub Las citas Bíblicas son tomadas de La Biblia de las Américas © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org,

See also:  Soñar Que Alguien Te Lee Las Cartas?

¿Qué quiere decir 2 Timoteo 1 14?

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  • Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos.
  • Enlaces

1:6-14 Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de coraje y resolución, para cumplir con las dificultades y los peligros; el espíritu de amor a él, lo que nos llevará a través de la oposición. Y el espíritu de una mente sana, de la tranquilidad de la mente. El Espíritu Santo no es el autor de una disposición tímida o cobarde, o de los temores serviles. Somos propensos a portar bien aflicciones, cuando tenemos la fuerza y el poder de Dios para que podamos sobrellevar. Como es habitual en Pablo, cuando menciona a Cristo y su redención, se agranda sobre ellos; tan lleno que era de lo que es nuestra salvación, y debe ser todo nuestro deseo. El llamado del evangelio es un llamado santo, lo sagrado. La salvación es la gracia gratuita. Esto se dice que se nos ha dado antes que el mundo, es decir, en el propósito de Dios desde toda la eternidad; en Cristo Jesús, por todos los dones que vienen de Dios para el hombre pecador, ven en y por sí solo Cristo Jesús. Y como no es tan clara la perspectiva de la felicidad eterna por la fe en Él, que es la Resurrección y la Vida, demos más diligencia en la toma de su salvación segura de nuestras almas. Los que se unirá al evangelio, no necesita avergonzarse, que la causa se ​​llevan a cabo; pero los que se oponen a él, serán avergonzados. El apóstol había confiado su vida, su alma, y ​​los intereses eternos, para el Señor Jesús. Nadie más podía ofrecer y asegurar su alma a través de las pruebas de la vida y la muerte. Hay un día que viene, cuando nuestras almas se preguntaron después. Tú tenías un alma comprometida a ti; ¿cómo se emplea? al servicio del pecado, o en el servicio de Cristo? La esperanza del cristiano verdadero más bajo se basa en el mismo fundamento que la del gran apóstol. También ha aprendido el valor y el peligro de su alma; él también ha creído en Cristo; y el cambio obrado en su alma, convence al creyente de que el Señor Jesús le mantendrá a su reino celestial. Pablo exhorta a Timoteo a sujetarse las Sagradas Escrituras, la sustancia de la verdad evangélica sólida en ellos. No basta con asentir a las sanas palabras, pero hay que amarlos. La doctrina cristiana es un deber encomendado a nosotros; es de valor inefable en sí mismo, y será de ventaja indescriptible para nosotros. Se ha comprometido a nosotros, para ser conservado puro y entero, y sin embargo no debemos pensar que la mantenga por nuestra propia fuerza, sino por el poder del Espíritu Santo que habita en nosotros; y no va a ser adquirida por aquellos que confían en sus propios corazones, y se inclinan a su propio entendimiento. • • • • • • • • Las citas Bíblicas son tomadas de La Biblia de las Américas © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif,, Usadas con permiso.

¿Que nos enseña 2 Timoteo 1?

2 Timoteo 1. Pablo habla del don y el poder de Dios que se recibe mediante la ordenación al sacerdocio. Enseña que el ‘espíritu de cobardía’ ( 2 Timoteo 1 :7) no proviene de Dios y que no deberíamos avergonzarnos de nuestro testimonio de Jesucristo.

¿Cuál es la plenitud de la revelación?

1. Jesucristo, plenitud de la Revelación 6. «No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17). Cuando el apóstol san Pedro confiesa a Jesús como el Hijo de Dios, el mismo Señor Jesús manifiesta que esa verdad no ha sido inducida de una realidad humana, sino revelada por el Padre que está en los cielos.

En sus palabras se encuentra formulado el carácter específico y absoluto de la revelación cristiana, don gratuito que no se reduce a la sabiduría de este mundo ( la carne y a la sangre ). a) Concepción católica de la Revelación 7. El Concilio Vaticano II ha descrito la revelación de Dios en términos de diálogo amistoso : «Dios invisible, movido por su gran amor, habla a los hombres como a amigos, entre ellos habita, a fin de invitarlos y recibirlos en su compañía».

Habiendo decidido revelarse, Dios ha hablado a los hombres y ha adoptado el lenguaje humano de la amistad, con una finalidad muy precisa: llevar al hombre a la comunión de vida con Él por la participación en su naturaleza divina. «Dios, que habita una luz inaccesible (1 Tm 6, 16), quiere comunicar su propia vida divina a los hombres, libremente creados por Él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos.

Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas».8. La enseñanza conciliar ha puesto en evidencia los elementos específicos del acontecimiento de la Revelación, entendida como la comunicación que Dios hace de Sí mismo al hombre.

Es el resultado de la libre y absoluta iniciativa de Dios. Su objeto es Dios mismo y los designios de su voluntad, es decir, no nos da simplemente a conocer algo, sino a Sí mismo, como Dios vivo en Jesucristo, su Hijo. Su finalidad es la comunión y participación de vida con el Padre hecha posible mediante Jesucristo por obra del Espíritu Santo.

La plenitud de la Revelación se da en Jesucristo, de forma que conocer a Cristo es conocer a Dios: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14, 9). En consecuencia, la concepción católica de la Revelación subraya tanto su carácter gratuito, y radicalmente nuevo, como su condición de ser completa y definitiva (cf.

Hb 1, 1-2). De la recta comprensión de la revelación del Hijo depende todo el edificio de la fe, lo que vivimos y confesamos.9. Resulta incompatible con la fe de la Iglesia considerar la Revelación, según sostienen algunos autores, como una mera percepción subjetiva, por la cual se cae en la cuenta del Dios que nos habita y trata de manifestársenos.

Aun cuando emplean un lenguaje que parece próximo al eclesial, se alejan, sin embargo, del sentir de la Iglesia. Es necesario reafirmar que la Revelación supone una novedad, porque forma parte del designio de Dios que se ha dignado redimirnos y ha querido hacernos hijos suyos, Por ello, es erróneo entender la Revelación como el desarrollo inmanente de la religiosidad de los pueblos, y considerar que todas las religiones son reveladas, según el grado alcanzado en su historia, y, en ese mismo sentido, verdaderas y salvíficas.

La Iglesia reconoce lo que, por disposición de Dios, hay de verdadero y de santo en las religiones no cristianas. Reconoce, además, que «todo lo que el Espíritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos, así como en las culturas y religiones, tiene un papel de preparación evangélica», pues su fuente última es Dios.

De ahí que sea legítimo sostener que, mediante los elementos de verdad y santidad que se contienen en las otras religiones, el Espíritu Santo obra la salvación en los no cristianos; esto no significa, sin embargo, que esas religiones sean consideradas «en cuanto tales, como vías de salvación, porque además en ellas hay lagunas, insuficiencias y errores acerca de las verdades fundamentales sobre Dios, el hombre y el mundo».10.

La doctrina católica sostiene que la Revelación no puede ser equiparada a las, llamadas por algunos, revelaciones de otras religiones. Tal equiparación no tiene en cuenta que «la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la Revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la Revelación».

Jesucristo, el Hijo eterno del Padre hecho hombre en el seno purísimo de la Virgen María por obra y gracia del Espíritu Santo, es la Palabra definitiva de Dios a la Humanidad. En Cristo «se da la plena y completa revelación del misterio salvífico de Dios». Pretender que las revelaciones de otras religiones son equivalentes o complementarias a la revelación de Jesucristo significa negar la verdad misma de la Encarnación y de la Salvación, pues Él es «el que, por su amor sin medida, se hizo lo que nosotros para hacernos perfectos con la perfección de Él».

b) Respuesta a la Revelación divina 11. La fe es la respuesta adecuada a la revelación de Dios. Cuando Dios se revela, hay que prestarle la obediencia de la fe, «que consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma».

La fe es un don de Dios. El hombre, para creer, necesita la gracia de Dios y el auxilio interior del Espíritu Santo, «que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad. Para que el hombre pueda comprender cada vez más profundamente la Revelación, el Espíritu Santo perfecciona constantemente la fe con sus dones».12.

Tres aspectos merecen ser subrayados en la enseñanza conciliar. Primero, la fe se entiende como una entrega de toda la persona a Dios que se revela y comunica; es escucha y obediencia en su raíz original y, por eso, seguimiento. Por la obediencia de la fe, el ser humano se abandona, por entero y libremente, a Dios, prestándole el pleno obsequio del entendimiento y de la voluntad, y asintiendo voluntariamente a su revelación.

  1. El ser humano acoge como verdadero lo que Dios ha dicho de Sí, precisamente porque lo ha testimoniado Dios, no porque lo desvele la razón.
  2. El aspecto doctrinal de la fe —contenido de verdades reveladas que recogen el testimonio de Dios— debe ser comprendido personalmente: la entrega libre de toda la persona a Dios que se revela permite acoger el testimonio divino.

Si se olvida este segundo aspecto, no se entienden las repercusiones morales del acto de fe. Segundo, la adhesión a Dios, que es la fe, tiene su origen, su medio y su fin en Dios. Su origen en Dios, porque Él tiene la iniciativa. Muchas veces y de muchas maneras habló a los hombres desde el principio (cf.

  • Hb 1, 1), pero en Jesucristo, su Hijo encarnado, tenemos su Palabra definitiva (cf.
  • Jn 1, 14-16).
  • Su medio, porque la gracia divina pone en ejercicio la libertad humana e ilumina la razón para que pueda reconocer la presencia del Señor, haciendo posible, incluso, el primer gesto de receptividad y acogida, propio de la sencillez de corazón (cf.

Mt 11, 25). Su fin, porque el movimiento de la fe tiende a Él. Tercero, la comprensión de la Revelación es un don del Espíritu Santo, que va perfeccionando con sus dones continuamente la fe. Sin la vida del Espíritu, la fe no se perfecciona y la Revelación acaba por no comprenderse.13.

Vivir según la fe requiere profesar de manera completa e íntegra el mensaje de Jesucristo, ya que una selección de diversos aspectos de su enseñanza, aceptar unos y rechazar otros, no respondería a la revelación del Padre, sino a la carne y la sangre (cf. Mt 16, 17), «porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mc 8, 33).

Es de vital importancia mantener íntegro el depósito de la fe, tal como Cristo lo confió a la Iglesia para su custodia. Así fue afirmado desde los inicios de la Iglesia. De la negación de un aspecto de la Profesión de fe, se pasa a la pérdida total de la misma, pues al seleccionar unos aspectos y rechazar otros, no se atiende ya al testimonio de Dios, sino a razones humanas. Que Significa Deposito En La Biblia « Jesucristo, plenitud de la Revelación ». La adoración del Niño, de Filippo Lippi (siglo XV). Galería de Pintura de Berlín c) La inteligencia y el lenguaje de la fe 14. La revelación de Dios al pueblo elegido, con quien ha establecido la Alianza, no es reducible a la experiencia religiosa subjetiva; de igual forma, la revelación definitiva en Cristo se ha realizado «con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí».

  • Consiguientemente, no se puede admitir que el lenguaje sobre Dios sea algo meramente «simbólico, estructuralmente poético, imaginativo y figurativo, que expresaría y produciría una experiencia determinada de Dios», pero no nos comunicaría quién es Dios.
  • Es necesario mantener que la fe se expresa mediante afirmaciones que emplean un lenguaje verdadero, no meramente aproximativo, por más que sea analógico.

No han faltado quienes han sembrado la duda en relación con la Revelación y la inteligencia de la fe. Se reconoce, ciertamente, que Dios se ha revelado al hombre, pero a éste se le niega la capacidad concreta de acoger la Revelación. Se invoca la desproporción que existe entre el Dios que se revela y el hombre destinatario de la Revelación.

Se afirma que, dado el carácter contingente, finito y limitado del ser humano, sólo podrá acoger la Palabra de Dios de forma fragmentaria, parcial y limitada. La pretensión de una revelación divina, que se considerara definitiva y plena, entraría en conflicto con la misma condición histórica del ser humano.

Y aunque la Revelación pudiera ser acogida —se dice— no podrá, sin embargo, expresarse en proposiciones concretas, que deban ser tenidas por verdaderas. Si esto es así, la revelación cristiana debe ponerse a la par de las revelaciones en otras religiones, o, incluso, en el orden mismo de la creación.

Es cierto que el lenguaje humano es limitado y parcial, pero no se debe olvidar que las palabras y las obras de Jesús, aun siendo limitadas en cuanto realidades humanas, tienen como fuente la Persona divina del Verbo encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre, y por eso poseen carácter definitivo y pleno.

«La verdad sobre Dios no es abolida o reducida porque sea dicha en lenguaje humano. Ella, en cambio, sigue siendo única, plena y completa, porque quien habla y actúa es el Hijo de Dios encarnado».5. El conocimiento de la fe tiene su punto de partida en el testimonio personal de Dios que se revela.

  1. La fe nos viene por el oído, por la escucha de la Palabra de Dios (cf.
  2. Rm 10, 14-17).
  3. Ahora bien, la misma fe que acoge la verdad revelada ( auditus fidei ) suscita el deseo de avanzar en su inteligencia ( intellectus fidei ).
  4. La fe, en efecto, busca inteligencia.
  5. La verdad revelada, aun trascendiendo la razón humana, está en armonía con ella.

La razón, por estar ordenada a la verdad, con la luz de la fe, puede penetrar el significado de la Revelación. En contra del parecer de algunas corrientes filosóficas muy difundidas entre nosotros, debemos reconocer la capacidad que posee la razón humana para alcanzar la verdad, como también su capacidad metafísica de conocer a Dios a partir de lo creado.

En un mundo que con frecuencia ha perdido la esperanza de poder buscar y encontrar la verdad, el mensaje de Cristo recuerda las posibilidades que tiene la razón humana. En tiempos de grave crisis para la razón, la fe viene en su ayuda y se hace su abogada.16. La mediación de una reflexión genuinamente filosófica ayudará a la teología en el verdadero diálogo con la cultura de cada tiempo.

Es necesario tener en cuenta «la filosofía o la sabiduría de los pueblos», pero el intercambio fecundo entre las culturas no debe llevar al relativismo ni a la negación del «valor universal del patrimonio filosófico asumido por la Iglesia». La filosofía permite discernir entre las meras opiniones y la verdad objetiva.

La cultura nunca puede ser criterio absoluto de juicio en relación con la revelación de Dios. Es la fe la que juzga la cultura y es el Evangelio el que conduce las culturas a la verdad plena. Análogamente, no toda reflexión filosófica es compatible con la Revelación, ni tampoco es válido asumir acríticamente los principios de la cultura imperante para hacer actual el siempre nuevo mensaje evangélico.17.

Tenemos en el magisterio de la Iglesia la garantía para explicar correctamente la revelación de Dios. Como la Alianza instaurada por Dios en Cristo tiene un carácter definitivo, es necesario que esté protegida de desviaciones y fallos que puedan corromperla; para garantizar esta permanencia en la verdad, Cristo dotó a la Iglesia, especialmente a los pastores, con el carisma de la infalibilidad, que se ejerce de diversas maneras. Que Significa Deposito En La Biblia « La Escritura es la Palabra de Dios ». Biblia Sacra. Códice del siglo XIII, de la catedral de Segovia d) Revelación y exégesis bíblica 18. Una concepción errónea de la Revelación está abocada necesariamente a una interpretación también errada de la Sagrada Escritura.

  • La Constitución conciliar Dei Verbum enseña que la Escritura es palabra de Dios, y que, en la composición de los libros sagrados, el Espíritu Santo ha inspirado a los autores humanos para escribir la verdad que el Espíritu ha querido enseñarnos en orden a nuestra salvación.
  • Consiguientemente, es preciso estudiar el modo de composición de los libros, la intención de los autores, y otros muchos elementos literarios e histórico-críticos.

Las aportaciones de la exégesis, en este punto, han supuesto una gran riqueza, pero, al mismo tiempo, no debemos olvidar que, en cuanto palabra inspirada, la Sagrada Escritura «se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita; por tanto, para descubrir el verdadero sentido del texto sagrado hay que tener muy en cuenta el contenido y la unidad de toda la Escritura, habida cuenta de la tradición viva de toda la Iglesia, y de la analogía de la fe».19.

  1. En algunas ocasiones, los textos bíblicos se estudian e interpretan como si se tratara de meros textos de la antigüedad.
  2. Incluso se emplean métodos en los que se excluye sistemáticamente la posibilidad de la Revelación, del milagro o de la intervención de Dios.
  3. En lugar de integrar las aportaciones de la Historia, de la filología y de otros instrumentos científicos con la fe y la tradición de la Iglesia, frecuentemente se presenta como problemática la interpretación eclesial y se la considera ajena, cuando no opuesta, a la exégesis científica.

El olvido de la inspiración y del canon de la Sagrada Escritura, como si se tratara de principios irrelevantes para la auténtica comprensión del texto sagrado, no deja de constituir una grave preocupación. El problema no radica en la utilización de los recursos de la filología o de todos los datos que la investigación nos ofrece, sino de aquellos presupuestos filosóficos e ideológicos de los métodos, que resultan incompatibles con la confesión de Cristo, centro de las Escrituras.

  • Dichos métodos son muy útiles y necesarios dentro de su ámbito, pero no pueden tener, por su propia naturaleza, la última palabra en la comprensión de un texto bíblico cuyo elemento determinante es la inspiración.
  • Sería algo semejante a querer comprender la persona e identidad de Cristo prescindiendo de su carácter divino, y, además, presentar tal comprensión como una conclusión científica,

La consecuencia de una errónea exégesis es que la Escritura deja de ser el alma de la teología, y no puede fundamentar ni la catequesis, ni la liturgia, ni la predicación, ni la vida moral cristiana, ni la piedad de los fieles. Que Significa Deposito En La Biblia «Los incorporados a Cristo por el Bautismo hemos recibido su mismo Espíritu, que nos hace clamar ‘Abba, Padre’» e) Revelación y oración cristiana 20. El mismo Jesucristo que nos revela el rostro del Padre (cf. Jn 14, 9) es quien nos enseña a dirigirnos a Él con la oración del Padrenuestro.

  • Los incorporados a Cristo por el Bautismo hemos recibido su mismo Espíritu, que nos hace clamar Abbá, Padre (cf.
  • Rm 8, 15).
  • El anhelo del corazón humano que busca a Dios, aun sin saberlo, ha sido colmado por Aquel que se ha hecho nuestro compañero de camino (cf.
  • Lc 24, 15), comunicándonos su misma vida divina.

«La oración cristiana es relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, que habita en sus corazones». La aceptación por la fe del misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sitúa al cristiano en una forma de oración sin par en las otras religiones.

Pues la primera experiencia del Espíritu Santo se da en el mismo acto de fe (cf.1 Cor 12, 3), y es el mismo Espíritu quien impulsa la oración al Padre, la lleva adelante compensando nuestra flaqueza (cf. Rm 8, 26) y nos capacita para el comportamiento cristiano (cf. Ga 5, 18.22-25).21. El cristiano sabe que Dios «llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración».

Si el Dios vivo y verdadero no puede ser conocido más que cuando Él mismo toma la iniciativa de revelarse, la oración se descubre como absolutamente necesaria, porque pone al hombre en disposición de recibir el don de la Revelación. Cuando Ésta es vaciada de su contenido trinitario y es equiparada a las revelaciones de otras religiones, la oración se vacía de Cristo y, en consecuencia, deja de ser cristiana.

Constatamos con preocupación cómo las confusiones respecto al misterio de Cristo y a la concepción católica de la Revelación han llevado a algunos cristianos a la minusvaloración de la oración de petición, o a formas sustitutivas de oración, en las que los métodos se confunden con los contenidos, se distancia de la oración pública de la Iglesia y se pone en peligro la relación entre lo que se cree ( lex credend i) y lo que se ora ( lex orandi ).

Las comunidades cristianas están llamadas a ser escuelas de oración, en las que se oriente de manera adecuada el hambre de espiritualidad. : 1. Jesucristo, plenitud de la Revelación

¿Qué es la Tradición en la Biblia?

La Tradición en su sentido teológico – Según fray Santiago Ramírez de Dulanto, ​ la Tradición siempre ha sido de importancia para la Iglesia, pero su estudio se hizo más importante durante la contrarreforma, y en tiempos contemporáneos ante el ataque de la herejía modernista,

  1. Tradición divina se define, primero, como «la revelación de una verdad, de un hecho o de una intuición hecha por Dios a los hombres, para que entre ellos se retransmita, se conserve y se perpetúe».
  2. La tradición escrita está en la Biblia y se denomina Sagrada Escritura, mientras que la que permanece oral no tiene un nombre específico, sino que recibe el nombre genérico de Tradición y es aquella parte de la Revelación que no está consignada por escrito en los libros canónicos,

Así es como llega a distinguirse la Revelación en sus dos partes: la Escritura y la Tradición. La Revelación, hecha por Dios en un momento concreto de la historia, debía, según la disposición divina, transmitirse de generación en generación, y para eso quiso Dios mismo disponer de un pueblo que realizara esa transmisión: Israel en el Antiguo Testamento ; la Iglesia en el Nuevo,

Conviene subrayar que, en este caso, aunque encontramos analogías con el fenómeno general humano de la tradición, hay diferencias netas: en primer lugar, porque lo que se transmite no es una simple adquisición humana, sino las verdades y la vida divina comunicadas por Dios; en segundo lugar, porque la transmisión misma no es un acontecimiento meramente humano, sino algo que se realiza bajo una peculiar asistencia divina, que libró a Israel y, de modo especialísimo, libra a la Iglesia de caer en deficiencias de transmisión.

La Iglesia es indefectible : Dios puede permitir —y permite de hecho— que el cristiano singular caiga en el error o en el pecado; pero no permite que la Iglesia pierda la doctrina por Él revelada ni los medios de santificación por Él instituidos, sino que actúa constantemente en ella dándole vida y haciéndole trascender las limitaciones del espacio y del tiempo.

Resumiendo lo dicho, podemos definir la Tradición, en sentido teológico, como la transmisión por parte de la Iglesia viva de la entera realidad cristiana. La idea de tradición contiene tres elementos constitutivos, uno activo, el acto de Dios comunicándose a los apóstoles; uno pasivo u objetivo, o sea la cosa comunicada; y el tercer elemento es la oralidad,

Estos tres elementos llevan a una segunda definición, más concreta y completa: «la Tradición es la divina revelación no consignada en las Sagradas Letras, sino enseñada de viva voz por Cristo o dictada por el Espíritu Santo a los apóstoles como fundadores de la Iglesia para que ella se conserve y perpetúe.»

¿Que enseña el Magisterio de la Iglesia?

Can. Función de enseñar con autoridad a los fieles y a todos los pueblos a guardar todo lo que Cristo mandó (munus docendi).

¿Qué es fe y qué es creer?

La fe es un regalo de Dios que nos llega al corazón. Utilizamos el verbo ‘ creer ‘ como algo que aplica indistintamente al ‘tener’ fe o al adherirnos a un sistema de creencias. La fe no es algo que adquirimos; no pertenece al terreno del tener – pertenece al terreno del ser.

¿Cómo se transmite la revelación?

Revelación | Comunicación de Dios con Sus hijos en la Tierra La revelación es la comunicación de Dios con Sus hijos. Esta guía llega a través de varios medios según las necesidades y circunstancias de las personas, de las familias y de la Iglesia en general.

  1. Cuando el Señor revela Su voluntad a la Iglesia, Él habla por intermedio de Su profeta.
  2. Son las únicas personas que pueden recibir revelación para la Iglesia, pero no son los únicos que pueden recibir revelación.
  3. Según nuestra fidelidad, podemos recibir revelación para ayudarnos en nuestras necesidades, responsabilidades y preguntas personales específicas, así como para fortalecer nuestro,

Las Escrituras hablan de diferentes tipos de revelación, como visiones, sueños y visitas de ángeles. A través de esos medios, el Señor ha restaurado Su Evangelio en los últimos días y ha revelado muchas verdades. No obstante, la mayoría de las revelaciones que reciben los líderes y miembros de la Iglesia se produce mediante los susurros del Espíritu Santo.

  • Puede que estos apacibles susurros espirituales no parezcan tan espectaculares como las visiones o las visitas de ángeles, pero son igual de poderosos, duraderos e influyentes en nuestra vida.
  • El testimonio del Espíritu Santo deja una impresión en el alma más significativa que ninguna otra cosa que podamos ver u oír.

Mediante tales revelaciones, recibiremos una fortaleza duradera para permanecer fieles al Evangelio y ayudar a los demás a hacer lo mismo. La preparación para recibir revelación Los siguientes consejos nos ayudan a prepararnos para recibir las impresiones del Espíritu Santo: Orar pidiendo guía.

  • El Señor dijo: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
  • Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá’ (Mateo 7:7–8).
  • A fin de hallar y recibir, debemos buscar y pedir.
  • Ser reverente.
  • La reverencia es una actitud de profundo respeto y amor.

Cuando somos reverentes y estamos serenos, preparamos el terreno para la revelación. Incluso cuando nos rodea la conmoción, podemos tener una actitud reverente y estar preparados para recibir la guía del Señor. Ser humilde. La humildad guarda una estrecha relación con la reverencia.

  • Cuando somos humildes, reconocemos que dependemos del Señor.
  • Guardar los mandamientos.
  • Cuando guardamos los mandamientos, estamos preparados para recibir, reconocer y seguir las impresiones del Espíritu Santo.
  • Tomar la Santa Cena dignamente.
  • Las oraciones de la Santa Cena nos enseñan cómo disfrutar de la compañía constante del Santo Espíritu.

Cuando tomamos la Santa Cena, testificamos a Dios que estamos dispuestos a tomar el nombre de Su Hijo sobre nosotros y que siempre le recordaremos y guardaremos Sus mandamientos. Nuestro Padre Celestial promete que, si guardamos estos convenios, siempre tendremos el Espíritu con nosotros.

D. y C.20:77, 79). Estudiar a diario las Escrituras. A medida que estudiamos diligentemente las Escrituras, aprendemos de los ejemplos de hombres y mujeres que recibieron grandes bendiciones en su vida al seguir la voluntad revelada del Señor. También nos volvemos más receptivos al Espíritu Santo en nuestra propia vida.

A medida que leemos y meditamos, podemos recibir revelación acerca de cómo se aplican ciertos pasajes de las Escrituras a nosotros o cualquier otra cuestión que el Señor desee comunicarnos. Dedicar tiempo para meditar. Cuando dedicamos tiempo para meditar las verdades del Evangelio, abrimos nuestra mente y corazón a la influencia orientadora del Espíritu Santo (véase 1 Nefi 11:1; D.

y C.76:19; 138:1–11). El meditar aleja nuestros pensamientos de las cosas triviales del mundo, nos ayuda a adquirir una visión más eterna y nos acerca al Espíritu. Cuando buscamos guía para algo en particular, debemos estudiar el asunto en cuestión en nuestra mente. A veces, el Señor se comunicará con nosotros sólo una vez que hayamos estudiado el asunto en nuestra mente.

Buscar la voluntad del Dios con paciencia. Dios se revela ‘en su propio tiempo y a su propia manera, y de acuerdo con su propia voluntad’ (véase D. y C.88:63–68). La revelación suele darse línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí.

Debemos tener paciencia y confiar en el tiempo del Señor. Reconocer los susurros del Espíritu Santo En medio de todos los ruidos y mensajeros del mundo actual, debemos aprender a reconocer los susurros del Espíritu Santo. A continuación indicamos las principales maneras en que el Espíritu Santo se comunica con nosotros: Habla a la mente y al corazón con una voz delicada y apacible.

El Señor enseñó: ‘Hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón. Ahora, he aquí, éste es el espíritu de revelación’ (D. y C.8:2–3). Aunque este tipo de revelación puede ejercer un efecto intenso en nosotros, casi siempre se produce de una manera tranquila, como una ‘voz apacible y delicada’ (véase 1 Reyes 19:9–12; Helamán 5:30; D.

Y C.85:6). Nos habla a través de nuestros sentimientos. Aunque a menudo describimos la comunicación del Espíritu como una voz, se trata más de una voz que sentimos que de una que escuchamos. Nos brinda paz. Al Espíritu Santo se le conoce a menudo como el Consolador (véase Juan 14:26; D. y C.39:6). Al revelarnos la voluntad del Señor, ‘hablará paz’ a nuestra mente (D.

y C.6:23). Véase también Dones espirituales; Escrituras; Espíritu Santo; Fe; Oración; Reverencia —Véase Leales a la fe, 2004, págs.158–162 : Revelación | Comunicación de Dios con Sus hijos en la Tierra

¿Qué es el depósito de la fe Catholic Net?

¿Se aferra la Iglesia a las tradiciones?

INDICE -Definición de Tradición -¿Se aferra la Iglesia a ‘tradiciones’? -La Tradición en el Catecismo – ‘Tradición’, definición Etim.: Latín traditio, entregar, de tradere. Literalmente, la tradición es la enseñanza que se comunica de una generación a otra. Tradición, con ‘T’ mayúscula se refiere a la Palabra revelada por Dios que se transmite en la Iglesia. Como tal, ‘Tradición’ tiene dos significados estrechamente relacionados entre si. ‘Tradición’ es toda la revelación, desde el comienzo de la historia hasta el final de la era Apostólica, transmitida por los fieles de generación en generación y preservada por la guía divina del Espíritu en la Iglesia instituida por Cristo. La Sagrada Tradición, mas técnicamente, se refiere, dentro de la revelación, a aquella parte que no está contenida en las Sagradas Escrituras porque no se escribió hasta mas tarde. El depósito de la fe, de la revelación, está compuesto por las Sagradas Escrituras (Biblia) y la Tradición Apostólica. – ¿Se aferra la Iglesia a ‘tradiciones’? Recibimos una carta de un señor que dejó la Iglesia Católica alegando que ésta ‘se aferra a las tradiciones’. Según él, los católicos somos como San Pablo antes de su conversión: ‘ sobrepasaba en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres’ Gálatas 1:14. Pablo, según el hermano que nos escribe, abandonó las tradiciones después de su conversión, como algo dañino a la fe. Se apoya en Colosenses 2:8 ‘Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo’. Pero para hacer honor a las Sagradas Escrituras hay que tomarlas todas en contexto. No se puede tomar un párrafo e ignorar otro. El mismo San Pablo habla bien claro sobre la importancia de las auténticas tradiciones I Corintios 11:2 ‘Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido’ II Tesalonicenses 2:15 ‘Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta’ ¿Acaso San Pablo se contradice? Claro que no. El sabe discernir entre las tradiciones humanas y la Tradición de origen divino. Esta última es revelada por Jesucristo y transmitida por los Apóstoles. Los cristianos que no aceptan la doctrina de la Iglesia hacen su propia interpretación bíblica de la cual deducen la doctrina de su Iglesia. Esta interpretación propia de su Iglesia es en efecto lo que se llama tradición. De ahí la proliferación de sectas, todas ellas apelando a la Biblia para justificar sus creencias. No se dan cuenta que mientras rechazan a la Iglesia Católica por sus ‘tradiciones’, las substituyen por las suyas propias. Esto es precisamente lo que San Pablo condena. Este problema ya ocurría en el tiempo de San Pablo, por eso el condenó las tradiciones humanas (interpretaciones bíblicas separadas de la Iglesia) que bloqueaban la verdad revelada. Al mismo tiempo San Pablo alaba a Dios porque los corintios conservan las ‘tradiciones tal como os las he transmitido’ 1 Cor 11:2. Jesucristo fundó UNA Iglesia para que por todas las generaciones sus discípulos se mantengan unidos en la auténtica enseñanza de los Apóstoles. Solo ésta es verdadera Tradición porque viene de Jesucristo y es guardada en el Depósito de Fe por gracia del Espíritu Santo. Jesucristo prometió que el engaño del maligno no corrompería la verdadera Tradición que los Papas enseñan: ‘Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.’ Mateo 16:18 – TRADICIÓN EN EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 75-95 I. LA TRADICIÓN APOSTÓLICA 75 ‘Cristo nuestro Señor, plenitud de la revelación, mandó a los apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que El mismo cumplió y promulgó con su voz’. La predicación apostólica,76 La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras: oralmente: ‘los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó’; por escrito: ‘los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo’. continuada en la sucesión apostólica 77 ‘Para que este Evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los apóstoles nombraron como sucesores a los obispos, `dejándoles su cargo en el magisterio´’. En efecto, ‘la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por transmisión continua hasta el fin de los tiempos’.78 Esta transmisión viva, llevada a cabo en el Espíritu Santo, es llamada la Tradición en cuanto distinta de la Sagrada Escritura, aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, ‘la Iglesia con su enseñanza, su vida,su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree’.1124, 2651 ‘Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora’.79 Así, la comunicación que el Padre ha hecho de sí mismo por su Verbo en el Espíritu Santo sigue presente y activa en la Iglesia: ‘Dios, que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la Esposa de su Hijo amado; así el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los creyentes en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo’. II. LA RELACIÓN ENTRE LA TRADICIÓN Y LA SAGRADA ESCRITURA Una fuente común,80 La Tradición y la Sagrada Escritura ‘están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin’. Una y otra hacen presente y fecundo en la Iglesia el misterio de Cristo que ha prometido estar con los suyos ‘para siempre hasta el fin del mundo’ (Mt 28, 20). dos modos distintos de transmisión 81 ‘La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo’. ‘La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación’.82 De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación, ‘no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción’. Tradición apostólica y tradiciones eclesiales 83 La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva. Es preciso distinguir de ella las ‘tradiciones’ teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones 1202, 2041 adaptadas a los diversos lugares y a las diversas épocas. Sólo a la luz de la gran 2684 Tradición aquéllas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia. III. LA INTERPRETACIÓN DEL DEPOSITO DE LA FE El depósito de la fe confiado a la totalidad de la Iglesia 84 ‘El depósito sagrado’ de la fe (depositum fidei), contenido en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura, fue confiado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia. ‘Fiel a dicho depósito, todo el pueblo santo, unido a sus pastores, persevera constantemente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, de modo que se cree una particular concordia entre pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida’. El Magisterio de la Iglesia ‘El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo’, es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.86 ‘El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar solamente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído’.87 Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus apóstoles: ‘El que a vosotros escucha a mí me escucha’ (Lc 10, 16), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas. Los dogmas de la fe.88 El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o verdades que tienen con éstas un vínculo necesario.89 Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe.90 Los vínculos mutuos y la coherencia de los dogmas pueden ser hallados en el conjunto de la Revelación del Misterio de Cristo. ‘Existe un orden o `jerarquía´ de las verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana’. El sentido sobrenatural de la fe.91 Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye y los conduce ‘a la verdad completa’ (Jn 16, 13).92 ‘La totalidad de los fieles. no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando `desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos´ muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral’.93 El Espíritu de la verdad suscita y sostiene este sentido de la fe. Con él, el Pueblo de Dios, bajo la dirección del Magisterio., se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre, la profundiza con un juicio recto y la aplica cada día más plenamente en la vida’. El crecimiento en la inteligencia de la fe 94 Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la inteligencia tanto de las realidades como de las palabras del depósito de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia: – ‘Cuando los fieles las contemplan y estudian meditándolas en su corazón’; es en particular la investigación teológica la que debe ‘profundizar en el conocimiento de la verdad revelada’. – ‘Cuando los fieles ‘comprenden internamente los misterios que viven’; ‘Divina eloquia cum legente crescunt’ (‘la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura’). – ‘Cuando las proclaman los obispos, que con la sucesión apostólica reciben un carisma de la verdad’.95 ‘La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas’. Tema relacionado: Orientale Lumen: La Tradición de las Iglesias Orientales Copyright © 1999 SCTJM

¿Cuáles son las principales características de la Iglesia?

Atributos de la Iglesia católica Las notas de la Iglesia son dogma de fe, estas son según la enseñanza oficial: Unidad: La Iglesia es ‘una’ debido a su origen, Dios mismo. Dios es uno según la doctrina católica. Es una debido a su Fundador, Cristo.